Hace un año en noviembre 2018 os contamos la historia de la familia de Alena (nombre ficticio, al igual que el de los niños), inmigrante de Honduras tratando de salir adelante con sus 4 hijos, gracias al apoyo de muchos colaboradores y las hermanas de la provincia de USA.

Un año después confirmamos la importancia de realizar acompañamientos consistentes y sostenibles en el tiempo aun en medio de muchas dificultades. Compartimos una puesta al día desde USA sobre esta familia.

Queridos Hermanas, Asociados y Amigos,

Deseo poneros al día sobre Alena y su familia.

Primero la buena noticia: En cuanto a sus hijos, ya está aprobada la petición para Estatus Especial para Jóvenes Inmigrantes («Special Immigrant Juvenile Status,»).  Esto significa que están en camino a recibir la “Green Card” (residencia permanente) – aunque hay que esperar 2 años. A los aprobados para Estatus Especial para Jovenes Inmigrantes el gobierno les considera “con permiso” de estar en los EE.UU, así que no hay peligro de la deportación durante la espera.

Enrique, de 5 años: sigue en el centro pre-escolar de Las HH. de los Sagrados Corazones 5 días a la semana. Va progresando muchísimo en inglés, y le gusta hablar inglés con su mamá – y le encanta cuando ella no puede entender lo que dice.

Annie, de 7 años: le va bien en el segundo grado en la escuela parroquial de Holy Cross (Santa Cruz). Aunque le cuesta el estudio del lenguaje, tiene buenas notas en matemáticas.

Billie, de 11 años: va a la escuela pública Solis-Cohen, la que más le conviene por los estudios. Recibe apoyo profesional.

Rosy, de 17 años: repite el grado 11 en Franklin Charter School. Los desafíos mayores que tiene en los estudios son matemáticas y geometría. Si haya entre vosotros alguno que pueda ayudarla, estaría muy agradecida.  Durante estos meses Rosy ha sufrido de depresión, y está recibiendo terapia. El 16 de octubre en la clínica Einstein le han extraído 6 dientes. Todavía le falta el tratamiento de conducto radicular (root canal) y una corona dental. Gracias a Dios, ya tiene Medicaid (cobertura de seguro médico) y cobertura de seguro dental.

La madre, Alena, va progresando en el proceso de instalarse a sí misma y a su familia en los EE.UU. Sigue trabajando en la sección de lavandería de St. Joseph Villa. Su trabajo exige que salga de la casa a las 4:30 am todos los días de lunes a viernes, y también en fines de semana alternos.  Los domingos tiene clase de conversación en inglés con nuestra Hna. Dona DeMarco. Ahora Alena entiende bastante Ingles y ha empezado a hablar, aunque con timidez. Asiste a la Misa en español una vez al mes in la parroquia de St. Vincent de Paul.

Al irnos acompañando a esta familia, me quedo asombrada a lo complejo que son los asuntos a los cuales tienen que afrontar la gente que pide asilo: los trámites legales de la inmigración, el sanarse de los traumas que han sufrido, alojamiento provisional, aprender inglés, preparación para empleo, habilidades parentales, asistencia sanitaria, y también la necesidad de atender a sus necesidades psicológicos y espirituales.

A pesar de los 70 millones de personas desplazadas en el mundo hoy, la administración de Trump ha reducido la cuota nacional de refugiados a 18,000 personas para el año 2020. Que nos esforcemos más que nunca a acompañar estos hermanos excluidos de la sociedad. Que les ofrezcamos lo que Papa Francisco nos llama a hacer: Acoger, proteger, promover e integrar.

Gracia por vuestra interés, oraciones y apoyo financiero para esta familia.

Sagrario Núñez acj