En marzo de 2019, la H. Jacklin ha realizado dos talleres; el primero fue “La Vida es Música” y el segundo “Disfrutar la Belleza”. Cada tema estaba dividido en 4 sesiones.  Empezábamos cada sesión con una oración, reconociendo la presencia de Dios y de cada una del grupo.

El enfoque fue “ser una persona feliz en todo lo que se hace.” La H. Jacklin explicó cómo ser una persona positiva, qué puede ayudar a enfrentar con paz las distintas situaciones en la vida. Por eso hay que cultivar pensamientos positivos en vez de negativos.

Muchas veces no nos gusta lo que hacen los demás, y tenemos la tendencia de irritarnos, de enfadarnos; algunos gritarían de ira – pero portarse así no logra más que dañarse a sí misma. Sería mejor aceptar a la persona y sus diferencias. Las sesiones eran interactivas, y algunas participantes compartían cosas que les han pasado, y lo difícil que era enfrentar las consecuencias.

Al acabar estas sesiones, hicimos una evaluación, y la mayoría de las participantes mostraron interés en tener estas sesiones una vez a la semana. Así que, vamos a seguir.

Os comparto algo de la vida cotidiana de 3 de estas mujeres:

Jacinta Kiro: Es de Odisha. Conoció esta empresa a través de las jóvenes que ya formaban parte de ella. Es casada y tiene dos hijos. El mayor está en el noveno grado, y el menor está en el cuarto grado. En su familia hay ocho miembros; su marido trabaja en los campos. Ella gana 300 rupees (4 U$) al día, y de este sueldo tiene que mantener a la familia y pagar la educación de sus hijos. Está contenta de trabajar aquí porque puede ganar más dinero que lo que ganaría en su pueblo.

Seema: Es casada, pero durante estos cuatro años ha estado separada porque su marido bebe y no trabaja. Tiene un hijo que asiste a la escuela. Seema educa a su hijo y mantiene la familia. Vino a Kerala hace ocho años. Trabajaba en el convento como cocinera durante cuatro años, antes de entrar en esta empresa. Habla bien el Malayalam.

Serefina Tete: Ella también es de Odisha, y hace dos años y media que trabaja aquí. Su marido es un trabajador migrante en Delhi. Tiene un hijo que estudia un curso para sacar el diploma; vive en una residencia. Hay que pagar sus estudios, 6,000 rupees al mes para cuotas escolares, además de otros gastos. Tiene una familia extendida con muchos miembros. Está contenta con su trabajo, porque en su pueblo trabajan en el campo y no les pagan en dinero sino en especie.

Mary Mullor, aci