La trata de personas es un fenómeno complejo y multidimensional, que hiere a decenas de millones de personas y a toda la sociedad humana. El Papa Francisco se refiere a ella como la esclavitud del siglo XXI.

Es uno de los delitos más comunes en nuestros días y que mueve mayor cantidad de dinero en todo el mundo, tras el del tráfico de drogas y de armas. Cada vez que se comete este delito, se violan todos los derechos humanos en una misma persona, corrompiendo no sólo su libertad y dignidad sino también su integridad física y emocional.

Las víctimas de este crimen suele ser personas vulnerables, sobre todo mujeres, niños y hombres en condiciones físicas o económicas delicadas, acostumbrados a la discriminación y que no oponen una gran resistencia.

En Portugal, agentes del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF) denunciaron que él número de víctimas de  la trata de personas (sobre todo para explotación laboral) es mucho más elevado de lo que muestran los números oficiales. El presidente del sindicato de Carrera de Investigación y Fiscalización del SEF  afirma que si multiplicáramos por veinte el número de casos de trata de seres humanos que salen en los informes oficiales, todavía sería poco para retratar la realidad que se siente en el terreno. Y aseguró que los inspectores de este sindicato observan situaciones «próximas a una inaceptable esclavitud del siglo XXI» y que la situación en las zonas agrícolas de la región del Alentejo, en el centro del país, «está fuera de control».

Delante de este problema tan grave, la Conferencia de Institutos Religiosos em Portugal – CIRP –  ya hace 11 años sintió la necesidad de crear la CAVITP – Comissão e Apoio às Vítimas de Tráfico de Pessoas – que hoy está compuesta por 8 congregaciones religiosas y cinco laicos pertenecientes a ONG’s, todos muy sensibilizadas para este problema.

Como comisión, creemos que sólo desde el trabajo en red podemos hacer frente a este flagelo de nuestra sociedad. Por ello somos miembros de RENATE y de TALITHA KUM – las dos redes europea e internacional de religiosos empeñados en esta lucha – y participamos también en el FORCIM – Forum de Organizações Católicas para a Imigração.

 Nuestros principales objetivos son de informar, sensibilizar, concientizar y comprometer a la sociedad con este problema de la trata de seres humanos.

Nos reunimos mensualmente para rezar, compartir experiencias y buscar juntas/os como llevar adelante nuestro trabajo.

En la línea de un trabajo de prevención hemos apostado este ultimo año en acciones de formación / prevención con adolescentes y jóvenes en las escuelas. Hemos estado en muchas escuelas y, en algunas de ellas, se percibió el empeño de los profesores que habían hecho un trabajo previo de motivación de los alumnos. Eso facilitó mucho nuestro trabajo.

Ya en el área de “Advocacy” participamos también en la elaboración de un Manifiesto sobre los Pactos Globales de las Naciones Unidas para las Migraciones Seguras, ordenadas y regulares y sobre los Refugiados

En Noviembre del 2018 hemos podido editar en portugués el manual de formación de Talitha Kum, un material muy bien hecho y de mucho valor  para quien trabaja en esta área.

Delante de un fenómeno  tan complejo no podemos descuidar nuestra propia formación y por ello, estamos atentas y, siempre que posible, participamos en acciones de formación no solamente en Portugal sino también fuera.

Somos un equipo pequeño pero muy consciente del reto que tenemos delante y con ganas de aportar nuestro poco a lo mucho de todas y comprometernos para hacer lo que podamos y todo lo que podamos para reparar esta brecha y construir un mundo más humano y solidario.

Maria Manoel,aci