Llegó el momento de tomar la decisión más difícil de todas, la decisión de salir de nuestro amado país, todos los sueños que teníamos para crecer en él se esfumaron y perdieron con las nuevas políticas implantadas. La otra decisión fue cómo decírselo a las niñas, cómo decirles que nos íbamos sin saber cuándo regresaríamos, sin saber si volverían a ver a sus abuelos, tíos y primos. La mejor opción era decirles que íbamos de vacaciones como otras veces, ellas estaban animadas y felices de descubrir otros horizontes. Ese día salimos bien temprano con destino ciudad Bolívar, recorrer la amplia llanura nos llevaba a imaginar que quizás pasarían muchos años antes de volver a verlas. Seguimos avanzando en nuestro camino e hicimos trasbordo con destino a Santa Elena de Uairen, fue un largo trayecto hasta que el bus hizo una parada para desayunar e ir al baño y allí estábamos en plena selva amazónica. Sus montes imponentes y a lo lejos lograba verse una gran montaña, era nuestro amado Auyantepuy, logramos verlo y admirarlo por unos minutos para luego seguir hacia nuestro destino, con el corazón acongojado pero a la vez sintiendo la paz que aquel lugar expedía, seguimos avanzando hasta no verlo más y supimos que ya estábamos abandonando nuestra tierra y dejando todos esos sueños que pensábamos realizar alguna vez. Por otro lado las niñas emocionadas por todo lo que veían y queriendo llegar ya al destino final.

Llegamos a Santa Elena de Uairen  y allí escuchábamos a lo lejos los choferes llamando a los pasajeros para ir a la frontera con Brasil, nos apresuramos para conseguir uno y al poco tiempo íbamos rumbo a la frontera, en unos minutos estábamos del lado venezolano sellando pasaporte, cambiamos algunos dólares en reales y el chófer nos esperó para llevarnos al lado  brasileño, nos despedimos del chófer que nos trató muy bien y comprensible al vernos con dos niñas en busca de un mejor futuro.

Una vez del lado brasileño nos colocamos en la larga fila y todos decíamos; ¡Esta será la última cola que haremos!.

Llegó el momento de sellar el pasaporte después de unas largas horas de espera y allí estábamos frente a una señora que nos preguntó: ¿cuánto tiempo estarán en Brasil? ¿hacia dónde se dirigen? Inmediatamente respondimos como cinco días porque vamos con destino a  Buenos Aires, aunque pensamos irnos todo el trayecto por tierra si no conseguimos vuelos. De ese modos nos dijo bienvenidos a Brasil le voy a sellar por 15 días, así salimos de allí muy contentos y ahora a continuar con nuestra aventura, allí tomamos un taxi con destino a boa vista, unas horas más tarde estábamos en la terminal buscando vuelos u otras opciones pero no había muchas opciones así que decidimos pasar la noche allí. Por suerte esa terminal tenía baño con ducha y logramos ducharnos y cambiarnos. Preparamos un lugar para dormir, y a pesar de lo fuerte las niñas lo disfrutaban, estaban viviendo una aventura increíble y a cada momento preguntaban cuánto falta.  Al día siguiente salimos de allí a una terminal de buses y por suerte el idioma portugués tiene algunas similitudes con el español y logramos llegar hasta esa otra terminal donde también encontramos a venezolanos en el camino que de alguna forma te querían ayudar. Estando ya en la terminal de buses compramos boletos para el bus que nos llevaría hasta Manaos y de allí saldríamos a Buenos Aires con doble escala.

Esa tarde logramos relajarnos un poco y esperar el bus con rumbo a Manaos. Unas horas más tarde abordamos el bus e íbamos avanzando un poco más a nuestro destino, mientras las niñas estaban encantadas con todo lo que veían y estaban muy alegres por llegar al fin al destino final.  Al día siguientes llegamos a Manaos y de allí tomamos un taxi al aeropuerto y allí a esperar a que saliera el vuelo. Al día siguiente salió nuestro vuelo con destino a río de Janeiro y luego de hacer escala y esperar dos horas salimos con destino a Sao Paulo, allí esperamos cinco horas hasta la llegada de nuestro vuelo con rumbo a Buenos Aires.

Después de un largo recorrido llegamos a Buenos Aires  con un montón de sueños y metas por cumplir,  nos sellaron pasaporte por 3 meses entrada de turista pero ya allí todos sabían que venías a quedarte y en eso nos pregunta el señor que sellaba pasaporte ¿esta dura la situación en Venezuela?, así como titubeando un poco para sellar y luego dice ya están aquí pórtense bien. Feliz de haber entrado al país, allí comenzó todo un largo camino la búsqueda de dónde quedarnos. Ese día que pisamos Argentina supimos lo que era el frío. Sintiendo un vacío que impregnaba todo nuestro ser estábamos en nuestro destino y ahora comenzaba este nuevo capítulo en nuestras vidas no conocíamos a nadie, ni para donde ir ni que hacer. Al sacar cuentas de lo que traíamos nos faltaba la mitad, allí nuestro mundo se derrumbó nos alcanzaría para una semana en un hostal y con comida muy limitada,  sin saber cuánto tiempo pasaría para conseguir trabajo, mientras solucionamos estuvimos en el aeropuerto durmiendo, las niñas estaban desesperadas por llegar al destino final, se angustiaban y decían que querían regresar. Al segundo día salimos de allí con rumbo a constitución, el frío era muy fuerte,  las niñas no lo soportaban y así seguimos buscando hostal, pero no había habitaciones para familias con niños. La desesperación invadía nuestro corazón pero siempre esperanzados, tomamos la decisión de llamar a un refugio, llegaron hasta donde estábamos y allí la visitadora social habló con nosotros siempre con muchas ganas de ayudarnos nos llevaron a un refugio para familias. Fue un cambio drástico, un lugar algo incómodo y fuerte pero allí teníamos un techo, lugar para dormir y las 3 comidas más merienda, por otro lado nosotros seguíamos buscando otras opciones y trabajo, a la semana de estar allí llegó una familia de colombianos que nos dieron varios lugares donde podíamos ir a buscar ayuda, todos los días salíamos a esos lugares. Un día bien temprano fuimos a la asociación católica de migrantes, una vez allí pasamos a hablar con una trabajadora encargada en atender a migrantes venezolanos y allí nos dijo que no había mucho en lo que podían ayudar pero que iban vamos a ver qué podían hacer por nosotros. En ese momento ingresó una señora a la cual la trabajadora la saluda con mucho cariño ¡Hermana como está! Le presento esta familia de venezolanos que llegaron hace unos días al país. Nos presentamos y contamos nuestra historia, de allí nos pasan a un salón para charlar con la hermana y ver en qué nos podía ayudar. Tomó todos nuestros datos y número de teléfono y nos despedimos. A los días recibimos una llamada y era la hermana que nos estaba ofreciendo ayuda al prestarnos una casa pero estaba lejos de capital. No lo pensamos, aceptamos, no nos preocupaba lo lejos que fuera o las condiciones. Sólo queríamos estar juntos en familia y luchar por conseguir nuestros sueños. A los dieciocho días de haber llegado nos encontrábamos en una casa muy linda con ayuda de las hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Llenaron de alegrías los rostros de nuestras niñas con regalos y ropa de invierno. Al poco tiempo conseguí un trabajo no como médico pero sí cuidando personas mayores, y poco a poco hemos avanzado, esperando la reválida de mi título y mientras eso pasa trabajando con los pacientes que salen. Las niñas se dieron cuenta que pasaría mucho para regresar a Venezuela pero el haber ingresado a la escuela una en 2 grado y la otra en sala de 5 comenzaron a conocer las costumbres y hacer amigos, aunque siempre recordando lo que dejaron.

La mejor forma que conseguimos para no extrañar tanto a Venezuela es que en casa hablemos como lo hacíamos allá, hacer nuestras comidas, oír nuestra música y siempre con la esperanza de que algún día iremos, se encontrarán con sus abuelos, tíos y primos. Terminaremos de conocer cada rincón del país y lo más importante que siempre pero siempre lo tengamos en nuestro corazón.

Hoy seguimos luchando por nuestros sueños y cada día buscamos un mejor futuro, teniendo siempre presente que Dios actúa de manera misteriosa, poniendo en nuestro camino a personas maravillosas como las hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, las  cuales nos apoyan con ese calor tan humano que les caracteriza, calor que llena y hace tanta falta en estos días y este mundo tan convulsionado.

Zail, Luisa y sus niñas desde las Tunas.