Hace unos 16 años que trabajo en “Catholic Legal Services” (Departamento de Servicios Legales de la Iglesia Católica) de la archidiócesis de Miami. Mi apostolado es representar a los extranjeros ante el Tribunal de Inmigración, el Departamento de Inmigración de los EE.UU. y los consulados de los EE.UU. fuera del país.

Estas personas están presentes en los EE.UU. sin permiso oficial, y el gobierno quiere deportarlos o expulsarlos de los EE.UU. y enviarles a los países de origen.

Mi trabajo consiste en analizar su situación y tratar de averiguar si están elegibles a pedir algún permiso o beneficio de la inmigración, para que puedan quedarse en los EE.UU. El hecho de que la persona tenga elegibilidad para pedir estos beneficios no garantiza que sea aprobado para recibirlos. (Depende de si podemos ganar el caso.)

En cuanto a estos permisos y beneficios, mucha gente es elegible solo para Asilo; otros que han estado en los EE.UU. por más de 10 años y tienen hijos nacidos en nuestro país pueden pedir otros beneficios; otras personas cuyos maridos son ciudadanos de los EE.UU. pueden pedir otros beneficios.

Muchas personas que vienen a nuestra oficina para pedir ayuda están enfrentando la posibilidad de deportación, es decir, que ya están en el procedimiento de expulsión o deportación.

Represento estas personas durante estos procedimientos. Voy con ellos al Tribunal de Inmigración, preparo el caso y lo entrego al Juez. Normalmente, la persona tiene que presentarse al tribunal al menos tres veces. A veces el caso dura más de un año, y otras veces varios años, depende de la situación de cada caso.

Las personas piden “Asilo” porque sufren persecución en su país de origen por su etnia, nacionalidad, religión, opinión política, o pertenencia a un grupo social particular.

Les ayudo a preparar su caso, y lo entrego al Juez del Tribunal de Inmigración. La persona tendrá que atestiguar durante la audiencia de tribunal. Después de oír el testimonio, el Juez decidirá aprobar o negar el caso. Si el caso es negado, la persona puede apelar la decisión ante un tribunal superior. Si el juez aprueba el caso, el representante de ICE (Departamento de Inmigración y Aduanas de los EE.UU.) puede apelar la decisión si no está de acuerdo con el juez.

La gente que sirvo provienen de Cuba, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, Haití, Jamaica etc.

Cuando trabajaba en Philadelphia en “Catholic Social Services” la gente que representaba provenían de distintos continentes:

Europa: Polonia, Rumania, Ungaria, Czechoslovakia, Slovenia, Ukrania, Rusia etc.

Africa: Liberia, Egipto, Cameroun, Sierra Leone, Etiopia, Sudan, Nigeria, Libia.

Asia: Pakistan, Vietnam, Cambodia, Indonesia, China.

Este apostolado es gratificante porque me posibilita ayudar a gente de países de origen donde las Esclavas no están. Al hacer los casos, tengo que leer y estudiar sobre el país y la situación particular de la persona. Es una oportunidad preciosa que el Señor me ha dado de servir el pueblo de Dios del mundo entero.

Cecilia Chen acj desde Miami, Florida