Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.» Mt. 25, 34 -36

 Después de un tiempo largo de discernimiento, de búsqueda, de opiniones y decisiones podemos decir como Rafaela María” Gracias Señor, mil veces gracias”. Este año 2019, por gracia de Dios, hemos podido integrar en nuestra Comunidad Educativa del Colegio Particular Mixto “Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús” Arequipa, a tres hermanos venezolanos que con sacrificio y sufrimiento han salido de su país buscando una mejor calidad de vida, de justicia y paz para ellos y para su familia.

Janet es una señora joven, abogada, casada, con dos hijos. El mayor decidió salir de Venezuela para buscar otras condiciones y oportunidades de trabajo.  Lamentablemente el poco tiempo de haber llegado a Arequipa sufre un accidente que lo deja postrado durante varios meses. Su esposo consigue trabajo de mantenimiento en el colegio San José (jesuitas) y ella buscándose la vida de diferentes maneras, limpiando, ayudando en la cocina y últimamente cuidando a una anciana, pero donde no le daban beneficios sociales, ni vacaciones, ni un sueldo justo. Ahora Janet ocupa el cargo de recepcionista, en el que se desenvuelve muy bien.

Alexandra es una joven de 27 años que llegó sola de Venezuela, gracias a Dios pudo arreglar sus documentos. Después de unos mese llegó su mamá que está muy  delicada de salud y además es ilegal.

Alexandra es Ingeniera Petrolera y estuvo trabajando en un depósito de gas. Ahora está estudiando para auxiliar de Inicial y la tenemos trabajando en nuestro inicial. Ella tiene estudios de Biblia y desde el año pasado nos apoyaba en la Catequesis Familiar. La coordinadora me dice que es muy colaboradora y disponible.

Gianger es profesor de Educación Física, su familia quedó en Venezuela, él vive en un hotel y está ahorrando para traer a su familia, Es un buen muchacho y tiene buen trato con los alumnos, es muy correcto, responsable y educado.

Para la comunidad de hermanas y la comunidad educativa fue una gran alegría recibirlos en el colegio, y  una oportunidad para fortalcer el espíritu evangélico y  los valores reparadores que el colegio enseña y fortalece. Que paz queda en el corazón cuando podemos ver en los demás, especialmente en los que más sufren el rostro del Señor.

 Dora Vásquez Mendoza, aci