Por segundo año consecutivo, en el día de Fin de año, abrimos las puertas de nuestra casa a la asociación Berakah y a todas las personas que, por distintos motivos, han tenido que sufrir la movilidad humana, a veces, en situaciones muy difíciles. Con años de espera, sueños, luchas, dolor…

Es la noche en la que acogemos el nuevo año que entra y despedimos al que se fue. Es la noche en la que se puede hacer que este grupo de personas se encuentre, baile, rece, goce… dejando atrás por un rato tanto sufrimiento como cargan en sus espaldas.

Juntos empezaron la noche rezando, no importa el credo. Y después de una buena cena compartida llegaron las uvas y el baile. Músicas que hacen palpable la diversidad lingüística y cultural.

Las hermanas abrimos las puertas de nuestra casa con el deseo de que el Señor nos siga abriendo las del corazón. Que Él continúe iluminándonos para colaborar, en la medida de nuestras posibilidades, con esa llamada que nos hizo como Instituto.

En esta gran noche pudimos volver a repetir con Santa Rafaela Mª “¡Cuántos hijos tiene Dios!”.