Altas tasas de alfabetización, mejor nivel de educación y la falta de empleos profesionales y cualificados han motivado a la gente de Kerala a buscar sueldos más altos y empleo cualificado fuera de la India. Como resultado de esta tendencia ha disminuido la disponibilidad de trabajadores en Kerala, sobre todo para los trabajos no especializados. Por eso durante estos años se ve en Kerala la llegada de trabajadores migrantes desde varios estados del país: Assam, West Bengal, Bihar, Uttar Pradesh, Jharkhand, Chhattisgarh y Orissa. Sueldos bajos, oportunidades de empleo limitadas e irregulares, pérdidas de cosechas, deudas familiares, y sequía son algunos de los motivos principales que han impulsado a muchos a dejar sus casas en busca de empleo. Kerala ofrece los mejores sueldos en todo el país en el sector donde no hay organizaciones sindicales. A la gente de Kerala se le suele pagar sueldos aún más altos, así que generalmente la gente local prefiere emplear a los trabajadores migrantes porque se les puede pagar sueldos más bajos.

Las grandes ciudades, como Trivandrum y Kochi atraen la mayor parte de los migrantes. Entre ellos un 60% trabajan en la construcción y los demás trabajan en la hostelería, el sector industrial, la agricultura y otros sectores: anacardo, albañilería, hotelería, canteras y pesca.

Unos 200 migrantes, chicos y chicas del noreste del país, West Bengal, Chhattisgarh, Odisha y Jharkhand trabajan en la compañía Profand Vayalat, en Manjanakadu, Vypin, cerca de nuestra casa. Profand Vayalat es una planta de procesamiento de pescado parte de un grupo español al cual exporta productos pesqueros.  Los migrantes viven en 6 casas cerca de la fábrica y cada cuarto tiene 35 o 40 personas. En la mayoría de los casos no hay ni saneamiento ni agua potable. Trabajan todos los días de la semana, de noche en turnos de 12 horas, con un breve descanso. Tienen que trabajar muchas horas de pie en un sitio frío porque es necesario para que se mantenga fresco el pescado.  Tienen miedo de reclamar sus derechos de tener unos días libres pagados porque tienen miedo de perder su empleo y que se empleen a otros en su lugar.

Las hermanas de la comunidad les visitamos al menos dos veces al mes, organizamos actividades y para las católicas la oportunidad de recibir los sacramentos, por ejemplo la reconciliación, la Eucaristía y paraliturgias durante adviento y cuaresma. Organizamos campamentos de salud con la ayuda del Lourdes Hospital y el centro de servicios sociales Ernakulum. Les acompañamos a los hospitales cuando hay casos serios. Tenemos encuentros informales con motivo de ocasiones especiales, el 15 de agosto (Día de la Independencia), y el Año Nuevo.

El gobierno y otras ONGs también tienen interés por los migrantes. Han abierto para ellos casas seguras y limpias llamadas “apna ghar” (nuestra casa) para hospedarles. Han abierto una escuela para los niños donde trabajan y están pensando en abrir unos Institutos de formación profesional para ellos.

En la India, Kerala es el primer estado que ha legislado un plan de seguridad social para los trabajadores migrantes y de proveer beneficios a los que buscan empleo. En 2016 un nuevo plan de seguros “Awas,” se inició para proveer seguridad social a los trabajadores migrantes y para ser su registro y base de datos, porque con el aumento de la población, se han aumentado también los delitos donde hay migrantes involucrados. Pudimos inscribir para el seguro no solo este grupo sino también otros migrantes que trabajan en otros sectores de Vypin.  “Awas” pagará sus gastos médicos hasta 15,000 rupees per annum durante su estancia en Kerala.

Podemos decir, con un poco de orgullo, que hemos logrado luchar por una causa y hemos ganado el caso. Veintitrés de ellas estaban trabajando en una fábrica de pescado en Aroor. No estaban contentas con las condiciones laborales, el sueldo y el trato que recibian de los jefes. Después de trabajar por 25 días, decidieron dejar el trabajo. Los jefes no quisieron pagarles el sueldo que les tocaba. Cuando nos dijeron esto les animamos a presentar su caso ante la Comisión Laboral. Tuvieron miedo de hacerlo, así que, nosotras hemos iniciado el caso por ellas. La Comisión Laboral hizo la investigación y decidieron que su caso era válido, y las trabajadoras pudieron recibir los sueldos que les tocaban.