Ellos son Saint Jean Mondesir, nació el  12 de octubre 1987 y Nativa  Beauzine  nació el 23 de diciembre 1988, en Puerto Príncipe, Haití. Y hoy son nuestros vecinos. Monde llegó a Chile a finales del 2016 y luego después de 1 año de trámites y gestiones, en diciembre del 2017 puede viajar Nativa.

Nuestra casa contaba  con unas habitaciones libres y comunitariamente nos preguntábamos cómo y qué hacer con ese espacio. Comunitariamente surge el deseo de concretar nuestra ayuda y poder compartir el lugar con algunas personas que viven la dolorosa situación de verse en la obligación de emigrar desde sus países de origen, a otras tierras  en busca de mejores oportunidades. En nuestro pueblo sigue creciendo el número de  personas que van llegando en estas condiciones.

Tierra Amarilla es pequeño y por lo mismo nos conocemos bastante entre los vecinos. Un día, el esposo de Aurora nos habló de un haitiano que veía todos los días esperando transporte.  Compartimos con él  nuestra inquietud y deseo de acoger en nuestra casa a algún migrante, y que nos interesaba conocer a Monde, la persona que él veía a diario esperando el transporte. Así tan sencillamente Monde iba a convertirse en nuestro vecino.

Monde vino por casa, le preguntamos dónde vivía, nos contó que arrendaba una pequeña pieza, cocina y  baño compartido con otras familias. Nos compartió que el lugar era muy ruidoso, pues por su calle transitan los grandes camiones que trasladan el mineral hacia el puerto. También nos comentó que en un muy  pequeño espacio arrendaban el lugar a mucha gente.  Lo invitamos a nuestra casa para que conociera las habitaciones. Sus ojos se iluminaron, inmediatamente nos dijo que le interesaba el cambio. Es aquí cuando nos habla de Nativa, su pareja, con quien se conoce desde el año 2009.

Imagino que tendrán curiosidad de saber de qué viven y en qué trabajan Nativa y Monde.  Tierra  Amarilla es conocida como un pueblo donde abunda el cultivo de uva de exportación. En este campo laboral es donde trabajan ellos. Aunque no cuentan con residencia definitiva, basta que tengan cédula de identidad para ser contratados. El sueldo que reciben les permite vivir contando con lo más básico. En el día a día ajustan  sus  gastos lo más que pueden para ahorrar y así enviar algo de dinero a sus familias que viven en Haití. Ya hace tres meses que están con nosotras, y ahora son tres, la vida se multiplica, y Nativa está en su sexto mes de embarazo.

Monde ha pasado por varios trabajos; estuvo en la construcción, trabajó de guardia en una empresa, fue recolector de limones, todos trabajos de mucho esfuerzo.  Antes de venir a Chile se dedicaba a los negocios, era vendedor de artículos electrónicos.

Preparando la bienvenida de Monde y Nativa tuvimos tiempo de acondicionar las habitaciones, lugar para la cocina y comedor. También contando con el generoso aporte económico de un matrimonio, integrante de la familia ACI, Ignacio y Pilar, pudimos comprarles refrigerador, lavaplatos y lavadora.  Queríamos que tuvieran lo esencialmente necesario para vivir. La mudanza  a nuestra casa fue muy rápida,  no hubo mucho que trasladar, en esta tarea los ayudaron July y Franklin,  venezolanos, que viven en las dependencias de la Parroquia.

Ya instalados e insertándose en el lugar, les vamos viendo felices y valorando que el espacio que habitan les permite independencia y crecer en sentido de  familia. Sí, les vemos contentos compartiendo la vida con varios de sus amigos haitianos que les visitan en su nueva casa. Muchas veces los oímos hablar con soltura y alegría en su propio idioma.

Hoy nos siguen compartiendo sus sueños. Monde espera seguir trabajando y ganar más dinero, quiere casarse con Nativa y tener tres hijos. Espera volver a Haití algún día. Y que este, tan difícil momento de Chile, pase pronto.

Los sueños de Nativa es cuidar la vida que viene en camino,  y reunirse en Chile con su primera hija que aún vive en Haití.  Rezamos para que estos sueños sean realidad.

Beatriz Garrido, aci