Nos encontramos en la India y más concretamente en el Estado de Maharastra para analizar un fenómeno que afecta a millones de personas: la migración del entorno rural a la ciudad de Mumbai dentro de ese estado. La población urbana de Mumbai se estima en más de 22 millones, esta ciudad densamente poblada es la más grande de India en términos de población, actividad comercial y negocios. El área metropolitana ha experimentado una explosión en el crecimiento en los últimos 20 años. El porcentaje de gente viviendo en slums llega a ser del 41.3% en el Gran Mumbai, lo cual significa más de 9 millones  de personas, entre las que vamos a encontrar a las aproximadamente 40 mujeres sobre las que queremos hablar. Todas ellas son de religión hindú y tienen a sus hijos pequeños escolarizados en la guardería que las hermanas crearon en el colegio de Mumbai para apoyar a las mujeres trabajadoras domésticas, todas ellas migrantes.

Todos ellas son trabajadores domésticas y todas, siendo primera o segunda generación de migrantes en su familia, tienen las mismas razones para migrar de sus aldeas a la ciudad de Mumbai. Las dificultades a las que dicen se enfrentan en las aldeas son las siguientes: la pobreza, no hay servicios básicos como buenas carreteras, ni instalaciones médicas, hospitales o incluso dispensarios, ni electricidad, ni tiendas, escasez de agua y largas distancias para obtenerla, poco transporte público, sin instalaciones educativas y sin maestros cualificados, algunas aldeas tienen escuelas públicas en el nivel primario o hasta el décimo estándar. Para la educación de sus hijos, Mumbai tiene mejores oportunidades para buenas escuelas, colegios y otros centros de capacitación profesional. Sus expectativas futuras se centran en que sus hijos reciban una buena educación, mejores trabajos y que tengan su propia casa para vivir felices.

Todas llegan siguiendo a sus maridos y para trabajar. A medio plazo depende del trato y salario que reciben de la señora de la casa en la que trabajan, sabiendo que mientras no tengan otra oferta segura deben mantenerse en el empleo que tienen. Aun viviendo en el slum, la realidad es que frente a una vida en el ámbito rural sin ninguna facilidad en cuanto a las necesidades básicas, en Mumbai se puede decir que las tienen cubiertas y con cierta dignidad según ellas puesto que aun con precariedad tienen acceso a un mercado laboral absolutamente inexistente en sus aldeas de origen. Y lo más importante, desde que son pequeños tienen a sus hijos “escolarizados” y de algún modo ya orientados, aun sabiendo que la ciudad también es un ambiente más arriesgado para sus hijos adolescentes.

Ellas cuentan que la Madam (como ellas le llaman) exige siempre más trabajo sin aumento de salario. Dado que es difícil conseguir el buen trabajo doméstico, se aferran al trabajo que realizan a pesar de lo que llegan a llamar hostigamiento de la madam. Mumbai sigue siendo, un «sone ki chidiya» o pájaro dorado según ellas. La ciudad que les da a algunos la oportunidad de convertirse en alguien. Es la historia que Bollywood cuenta todos los días al mundo en sus películas al relatar los sueños de los migrantes de la ciudad de Mumbai.

Que sus hijos siendo muy pequeños ya puedan asistir a la escuela y estén protegidos es un descanso para ellas y el inicio de una experiencia prometedora pues como hemos dicho su esperanza está puesta en que sus hijos vivan “mejor” que ellas.