El Proyecto Ödos es una iniciativa piloto que ofrece atención integral y acompañamiento a un colectivo en situación de especial vulnerabilidad: las mujeres subsaharianas que acceden de forma irregular a España por las costas andaluzas, embarazadas o acompañadas de sus hijos pequeños.

Algo que da identidad a este proyecto desde el inicio es el trabajo en red. Se ha ido creando una red en la que estamos involucradas varias Congregaciones Religiosas, la Universidad de Comillas, personas convencidas y generosas, Delegación Migraciones de Nador y ahora un despacho de abogados de Madrid. Todo se puede ver con detalle en este link: 1er informe actividad Ödos_ mayo_julio 2018[83134] :

Las Esclavas del SCJ enrREDadas desde el inicio este proyecto estamos implicadas en Córdoba desde el principio y últimamente en San Sebastian y Bilbao en la Fase II de acogida.

Desde San Sebastian nos cuentan cómo una mujer y su hija les han robado el corazón.

 El día 14 de agosto de 2018 llegaron a San Sebastián Yima  y su hijita de 3 años Laure (nombres ficticios). Venían de Córdoba, donde habían estado tres meses en el centro de acogida del Proyecto “ODOS”.

Habían salido de Marruecos en una patera, que las llevó a Tarifa. Yima que es cristiana, dice que ha sentido en todo momento la ayuda del Señor. Lo dice emocionada, y canta con alegría y buena voz cantos de acción de gracias a Dios.

Es de Cameroun, de Douala, donde vivió siempre con su abuela, a la que recuerda con mucho cariño y tiene su apellido.. En Douala fue a un centro escolar  público y allí, además de francés e inglés, que son las dos lenguas de Cameroun, aprendió algo de español. Después, en la Universidad, estudió Matemáticas. Sin embargo su gran sueño era hacer estudios superiores en España, sobre todo Medicina, porque ella veía a su abuela que curaba  a los enfermos y atendía mucho a la gente, y quería hacer lo mismo que hacía su abuela, a la que admiraba mucho. Por eso quiso poner los medios para llegar a España, y decidió ir a Senegal como lugar de paso para continuar después a Marruecos. La abuela le había dado esperanzas de que quizás encontrase algún familiar en Senegal. Entre Senegal y Marruecos transcurrieron más de cuatro años. En Marruecos nació su hijita , una niña preciosa que ahora tiene tres años, y de la que no se ha separado desde que nació.

La vida en Marruecos esos tres años fue difícil. Allí no pudo conseguir ningún empleo, y ella y su hija vivieron de lo que buenamente les daban algunas personas, como la niña es simpática y muy mona y la mamá la educa bien, hacía gracia a la gente con la que se relacionaban y les ayudaron distintas personas buenas. Ella repite muchas veces que el Señor le ha ayudado mucho en todo lo que ha vivido. Ella se declara cristiana convencida; no entiende de las diferencias entre católicos y protestantes, pero siente profundamente su amor y su agradecimiento a Dios. Cuenta que la patera en la que llegó a España tardó sólo una hora, aunque habitualmente tardan dos horas y más, y en todo ve que el Señor la estaba ayudando. En esa patera venían unas catorce personas, todos hombres menos ella y su hija, y cuando se estaban acercando al puerto ella llamó por teléfono a Salvamento marítimo de Tarifa para decir que estaban llegando, con lo cual les facilitaron todo al entrar a España.

Ahora están tenemos en la comunidad de San Sebastián, muy contentas y agradecidas a Dios ellas y nosotras. La pequeña Laure ya va al Colegio y es muy cariñosa, juguetona y simpática; en casa quiere colaborar en todo y nos alegra con sus risas, sus danzas y su cercanía a todas las Hermanas.

Yoma ha participado ya en varios talleres organizados para inmigrantes: aprendizaje o mejora del castellano, geriatría y cuidado de enfermos, labores del hogar y otras actividades prácticas. Ha ido adquiriendo un nivel de castellano bastante bueno, y actualmente la han admitido a las clases para prepararse a conseguir el Graduado escolar.

Además, durante los fines de semana, en que no tiene talleres, Yima hace las prácticas de geriatría en la enfermería, colaborando en la atención a nuestras Hermanas mayores y enfermas. Lo hace con gran interés y cariño y delicadeza con las enfermas que necesitan su ayuda. Para la comunidad y las cuidadoras de las enfermas supone un gran apoyo y se lo agradecemos mucho.

Madre e hija se van sintiendo ya en San Sebastián como en su casa aunque haya cambiado tanto su estilo de vida en pocos meses.  Aprecian lo que van viviendo y Yima mantiene su esperanza, tiene ilusión por el futuro de su hija y canta con alegría y buena voz los cantos que aprendió en su tierra y los que aquí oye en la Eucaristía de los domingos para alabar y dar gracias a Dios.