SÍ, LO QUEREMOS A TODA COSTA

Queridas Hermanas y quienes nos acompañáis siempre:

Lo primero que queremos transmitiros es nuestro agradecimiento por todos los mensajes que han ido llegando por nuestra admisión a la Profesión Perpetua. Ver y sentir el Instituto y a tanta gente querida unida a nuestra alegría nos ayuda a sentirnos parte de un Cuerpo Apostólico que vibra y sueña junto.

En este tiempo de la Tercera se fue arraigando en nosotras la experiencia de un Dios fiel a su llamada, que teje los hilos de nuestras vidas, que integra y da sentido a nuestro peregrinar. En los seis meses en Roma, también nos fuimos familiarizando más con Santa Rafaela María y con la Madre Pilar, sintiéndolas muy cercanas.

El regalo mayor de este final de la Tercera fue acompañar a Jessica en la celebración de sus votos perpetuos. Su “Sí, lo quiero a toda costa” fue una ocasión más para volver nuestra mirada a la identidad más profunda expresada en nuestro nombre: Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. El mismo Dios se hace Esclavo de todos. Su seguimiento es la invitación a vivir como el Maestro, dejando que nuestra vida nos pertenezca cada vez menos.

Ahora volvemos a nuestros lugares de misión con el corazón lleno de tanta vida recibida y tanto deseo de seguir pasando la llama del carisma encendida en nosotras.

Nos seguimos confiando a vuestras oraciones.

Un abrazo fuerte y hasta pronto

Anna Rita, Amavel, Julienne, Anita, Trinh, Jessica, Ceci, Teresa, Gaby, Clara, Carmi, Mariana y Delfo.