En Bolonia llevamos una Residencia Universitaria con unas 60 chicas que vienen de fuera. Cuando aun estaba en el tren que me traía a Bolonia como directora de la Residencia, me llamaron de la Comunidad de S. Egidio para pedirme hospedar a una joven eirtrea refugiada embarazada “sin deseo de estarlo”, que necesitaba un lugar tranquilo donde llevar adelante su embarazo. La joven habia decidido seguir adelante con su embarazo aun no queriendo ser madre por varias razones.

La acogimos en la comunidad con total dedicacion como una mas de nosotras. No hablaba casi nada de italiano y tampoco otro idioma conocdio para nosotras, sino el de su país.

Lo peor era que estaba totalmente dispuesta a hacer lo que otra persona le dijera, sin tener idea de que ella misma podia elegir y decir si o no. No se permitía tener deseos, suenos, opciones. Era como si fuera un paquete. La dificultad de comunicaciòn no nos ayudó, pero poco a poco le ayudamos a reconocerse a si misma como una un sujeto, un “yo” que decide sobre su vida. Y en esto está ahora que se esta acabando su embarazo; sabe que puede elegir que hacer con el niño y aunque sea difìcil lo está evaluando.

Las chicas de la Residencia le están dando clase de italiano todos los días y esta es una experiencia buena también para ellas.

Hace unos días se trasladó a un piso de una asociaciòn que se ocupa de estas situaciones y le acompañarán en este último tiempo, con apoyos más cualificados y competentes.

Lo que nos gusta es que sigue viniendo a casa, donde ella misma dice que tiene a “su familia”.

Fue muy  duro separarse de nosotras, aunque supiera que es mejor para ella y que es un paso màs hacia la autonomia. La despedida nos ayudó a cer en la cuenta del dolor de separarse de quien quieres y de abandonar tu mundo para ir a lo desconocido. Pensé mucho en el dolor de toda esta gente que tiene que cortar su vida, todo lo que quiere, que le es familiar, para aventurarse hacia un futuro que no saben que sera y que esconde muchos peligros. Ella sufrió al despedirse de nosotras aunque siga viviendo a nuestro lado y  pueda venir cuando quiera, sabiendo que si pasa alguna dificultad, aquí estamos nosotras… Ha sido muy fuerte, como vivir un momento al otro lado de las rutas.

Ahora para ella será solo futuro a construir, elegido por ella misma, y nosotras seguiremos siendo su familia.

Tiziana Petripaoli, aci