Este año, sin pensarlo mucho, en nuestra comunidad de Belgrano le hemos dado un poco la vuelta a esta invitación de “dar un paso más” y un “paso que sea posible”.  La crisis migratoria en Latinoamérica es tan grande que puede paralizarnos, asustarnos o hacernos sentir que podemos hacer u ofrecer bien poco. Sin embargo, ellos mismos nuestros hermanos y hermanas migrantes nos han dado pistas de por dónde y cómo concretar ese “próximo paso” que les alivie y consuele, que los ayude a seguir andando. Así descubrimos que ese paso está escondido en lo cotidiano y al alcance de nuestra mano, nosotras lo hemos vivido así y queremos contagiar esta experiencia. La de “DAR UN PASO MÁS” desde opciones cotidianas:

Dar un paso más, al prestar tú lavadora: a una familia que como la de Zail, migrante venezolano vivía  en un albergue de la ciudad, y no podía asearse ni lavar su ropa  por miedo a que le roben.

Dar un paso más, al ofrecer una hora de internet: a Moctar, un joven senegalés que espera que llegue el  día en el mes en que puede llegar a nuestra oficina de trabajo, charlar un rato y luego contactarse a skype para ver el rostro de su esposa y su hija y charlar un poco con ellas.

Dar un más,  inventando un paseo de domingo: con Nay y Quetza, dos  niñas venezolanas que no conocen nada de la ciudad y que como cualquier niño precisan recrearse.

Dar un paso más, haciendo  una torta de Cumpleaños: para Naty, refugiada de Rusia, que pasa sus días sola, casi sin albergue y sobre todo sin amigos y sin familia.

Dar un paso más, acompañando a hacer un trámite: a Olga, migrante peruana que tiene amputada una pierna y sola no puede trasladarse.

Dar un paso más, consolando  a una madre: que ha venido desde la Rep. Dominica a acompañar a su hija  que ha quedado hemipléjica por un ACV.

Todos han sido y son pasos cortos, simples,  que buscan aliviar, animar, cuidar la vida de los que llegan para quedarse  o de aquellos que descansarán en nuestras casas para luego seguir viaje.

Son pasos que a veces hasta “nos complican” la vida y que  nos hace caminar en esa dirección, la del encuentro con rostros e historias de vidas tan necesitadas de fraternidad

A todos ellos, nuestros amigos y amigas que nos han ayudado a compartir y nos han sacado de “nuestro propio amor, querer e interés” , gracias!

Y en tu comunidad, ¿cuál puede ser el próximo paso posible? ¿con quién necesitas contactarte para hacerlo realidad?