«Me complace mucho compartir con todos ustedes mi primera experiencia con los Ejercicios Espirituales. Mi Nombres es: Antonieta Perniciaro, soy de Venezuela, llegue a Uruguay el 22 de julio del 2018, como parte de este ola migratoria que mueve a América Latina; salí de mi país por la inseguridad y la incertidumbre que se vive en el país en todos los sentidos: en la salud, en la alimentación, en fin en todos los aspectos de a vida diaria. Migre y tuve la bendición de viajar con mi mamá Alicia que tiene 74 años y mi hijo Samuel de 11 años. Llegué a este país lleno de energía, con limitaciones pero emocionado por el nuevo comienzo.

Cuando estás en tu país y en tu zona de confort, y visualizas la migración crees que todo lo malo que te puede pasar ya te paso y lo vas a dejar en Venezuela. No me fue mal, logré tener mi documentación a tiempo, la revisión médica de mi madre fue un éxito, ya que ella había sido intervenida meses atrás del corazón. Hasta ahí todo marchaba bien.

Encontramos apartamento, no estaba mal había que hacerle arreglos pero creí en los  “acuerdos”, y así pasaron los meses; en el primer mes mi mama cae en un cuadro depresivo severo y no me podía alejar de ella porque si salía se perdía en las calles, pero tenia que buscar trabajo. Así que compartía mis días, entre cuidar de mi hijo, a ella y llevarla al médico; hasta que éste, recomendó que asistiera a grupos de ayuda para migrantes donde se le podían brindar herramientas que permitieran su adaptación a este nuevo país. Las reuniones quedaban muy lejos y ya no la podía acompañar porque estaba trabajando.

Gracias a Dios encontró la Iglesia de San Juan Bautista que no sabía que la tenía cerca; pero no habían misas en las mañana por lo cual tenía que esperar al domingo para ir a misa, necesitaba sus misas diarias, en las mañanas ya que las noches, por la situación de Venezuela no eran una opción segura.

Los “acuerdos” en el apartamento nunca los reconocieron ni los hicieron, lo que nos hacía vivir los tres en un solo cuarto porque el otro estaba inhabitable por las filtraciones y la humedad. Aunque ya no tenía inseguridad vivía en una agonía del cómo mantener a mi familia, pagar un apartamento que se caía a pedazos, así como la salud mental de mi mamá; y en el medio mi hijo creciendo de golpe, adaptándose a una nueva escuela y a una nueva sociedad. Con sus altos y bajos, hubo bullyng, desgaste, desinterés hasta llegar a evaluaciones psicológicas que por error del Psicólogo lo diagnostica con retardo metal y un coeficiente intelectual de 30%. En ese misero instante se me fue la vida. Lo peleé con la alma, porque no era verdad, simplemente es un niño sano que estaba adaptándose a un nuevo país que hasta ahora no le daba seguridad que era diferente a sus costumbres, y a él le costó mucho separarse de sus Tíos son su vida, pero creo que lo esta logrando. Busqué otra opinión en la que lo motivó a trabajar y junto a su maestra logrando, un mejor desenvolvimiento académico y con sus compañeros, hoy tiene amigos y le encanta estar en su colegio.

En este tiempo, en muchas ocasiones nos quedamos sin comida, sin dinero en una soledad impresionante. Pedí préstamos para poder salir de los pagos, hoy por pagar,  y enderezó por un rato la carga, pero en mi trabajo bajaron las ventas y para el mes de febrero soló cobraríamos el sueldo sin comisiones, lo que emperraba mi situación económica.

Un día de verano, ambos consiguieron una capilla del Sagrado Corazón de Jesús cerca de casa, con la bendición de que había misas diarias en las mañanas; eso nos salvó la vida como familia. Mi mamá tomo fuerza y se animó a decirle al médico que estaba muy deprimida y las cosas que pensaba, así que inicio el tratamiento para la depresión, que al comienzo nos movió porque en mi país las personas no medican para eso (después les explico).

Para mi mama fue llegar a casa, poder contar con su encuentro diario con la comunión y con la adoración diaria al Santísimo, más la medicación: se hizo la paz. Sin embargo, mi situación no era así. La falta de una posibilidad económica mejor empeoraba cada vez la situación, aunque ahora no estábamos solas, porque la Comunidad de las Esclavas del Sagrado Corazón, estaba con nosotros. Un día me atreví a conocerlas, me aceptaron, me quisieron. Me adoptaron como familia.

Cansada y avergonzada en mayo 2019 tomé la decisión de retornar a mi país, porque mi situación era insostenible tanto económica como moralmente. Mi amor propio estaba devastado, comencé a deprimirme, ya no podía más era demasiado. Recuerdo que fui a y a los pies de mi Señor sacarme de esa situación y le dije te entrego todo esta situación no se cómo seguir adelante, solo un milagro podía hacer de esta situación más llevadera pero en mi corazón no tenía esperanzas, pagaba $15000, más gastos comunes y servicios y ganaba un promedio de $21000, pero sin comisiones llegué a cobrar $11000.

Le envié un mensaje la Hermana Daniela, comentándole mi decisión de irme, me pidió tiempo. La espere y hablamos. Mi corazón estaba tan perturbado que no entendía que me decía. Y me brindó la oportunidad de reiniciar de nuevo, nos brindó la oportunidad de ser parte del programa que tiene la Congregación, de ayuda a los inmigrantes. Hoy estoy aquí, saliendo a flote, trabajando duro y agradecida. Hoy que lo veo distante no sé cómo sostuve a mi familia los últimos 5 meses.

Confieso que no ha sido fácil escribir todo lo que antecede a mi experiencia a las Ejercicios Espirituales, aún trabajo en ello porque duele.

Llegada a los Ejercicios Espirituales…

Saturada de cansancio y resignación llegue a la puerta del Centro Espiritual Santa Rafaela Maria; se abre la puerta y me dicen, espere. El silencio perturba. Luego, me dicen suba a la habitación, deje sus cosas que la hermana Daniela ya la atiende, lleve este cuaderno y la biblia.

No tenía expectativas acerca de los ejercicios, fui confiada en el amor y en la necesidad . Sabía que Dios tenia manera de comunicarse con nosotros pero jamas imaginé que aun se podía escuchar su voz en las delicadas paginas de la Biblia.

En la entrevista…Brotan los sentimientos llanto, rabia y decepción; mi semana estaba muy complicada: en mi lugar de trabajo desvincularon a dos trabajadores por fraude bancario, (ambos Venezolanos lo que empaña la reputación de los emigrantes en la empresa), el ambiente laboral denso se esperaban más despidos esta vez no de emigrantes, estos últimos por muchos meses robaron los ventas lo que hizo que mis ingresos y los de mucho en el trabajo fuera por debajo de los esperado, se podía ver cómo algo insignificante pero no lo era, lo que a mí me faltó para comer no era que no lo había trabajado sino que me lo habían quitado. Llegué sin fuerzas. Sólo retumbaba en mi cabeza las palabras dichas por Daniela, en la entrevista: ”luz para ver lo que pasa en la oración”

Me dieron mis puntos del primer día, iniciando con un Salmo 139 (138). En ese momento sentí que era necesario dar todo de mi porque aún cuando tenía un techo no tenia paz, entre a mis ejercicios devastada y decepcionada. Después de cumplir la pauta a seguir comparto con ustedes solo una parte de mi reflexión final:

  “Llegué ante ti Señor, cual forastero del camino, cansada, cabizbaja y meditabunda, sucia, con una carga inmensa y vergüenza; a rendir cuentas . Al estar ante tus pies e inmensurable grandeza, llore, llore mucho. Llego la calma. Desde ahí, pedí tu ayuda para sanarme, perdonarme y reencontrarme en el camino porque estoy perdida. Tomo mi carga, mi desasosiego, sin cuestionarme, con una calma que envolvía emprendí mi camino, ahora ligero y sin confusión. Agradecida Te amo”

Este ejercicio me llevo más tiempo de lo que se me había solicitado.

Los demás ejercicios fueron hermosos, porque aprendí a escucharlo en la oración a ver la belleza en cada salmo, en cada oración sentí que cada momento que viví, aunque sumergida en desesperación, siempre estuvo a mi lado sosteniéndome.

Así pasaron las horas de ejercicio en ejercicio, en un silencio reconfortante, para mejorar mis horas de ejercicios el sol brillo y el frío se disipo por momentos

Termine mis ejercicios con esta oración que hoy mantengo en mi vida:

“Te pido Señor que me enseñes a verte a través de verme, a oírte a través del oírme, amarte a través del amarme, a restaurarme en ti, a transformarme en ti, a no huirte, no esconderme. Has realizado grandes milagros en mi vida, te pido Señor que me lleves a llevar tu milagro a las vidas de los demás. Reconfortarme Señor para que el cansancio sea ligero. Aliéntame en camino, Báñame de de ti para cubrirme y cubre a mis amores de todo mal.Tu me conoces y todo lo sabes antes de que pase, te pido que tomes el control y me ayudes a mantener a mi familia, se tu mi pastor, mi proveedor; pongo mi vida y mis fuerzas para lograrlo. Gracias.”

Hoy mi vida cambió radicalmente, aun busco mejorar mi situación económica para poder acceder a una vivienda,  en el camino cambie de trabajo ( ahora estoy en Radio María) en el cual pongo hoy mi corazón y todas mis fuerzas para poder llevar la misión de María a la audiencia de Uruguay y así transformar corazones. He recibido las manifestaciones de amor y cariño mas grande, sin esperarlo, al renunciar de mi trabajo anterior no conocía el inmenso cariño que había sembrado en todos, doy Gracias por eso.

A las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, mi eterno amor y agradecimiento por acompañarme y enseñarme que Dios se manifiesta en nuestras vidas en cada segundo de nuestros días, las amo con el alma a todas. Gracias a Dios por cruzar nuestros caminos. De todas he aprendido el gran amor que tiene Dios y su Hijo por nosotros, pido ayuda para mirarme como el me ve. Gracias.

Antonieta Perniciaro