Estos libros nacieron para ser compartidos. Los ponemos aquí, de acceso libre y gratuito, para quien busque un poco de luz, de raíz o de compañía en el camino.
Cimientos para un edificio: Santa Rafaela María del Sagrado Corazón
Escrito por Inmaculada Yáñez, A.C.I. (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1979).
Este libro es la biografía histórica y espiritual definitiva de Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, nuestra fundadora. Escrita con un riguroso método histórico, la obra sitúa la vida de la Santa en el complejo marco político, social y eclesial de la España del siglo XIX y de la Roma de principios del siglo XX
Mirar al corazón
María del Pilar Porras Ayllón, cofundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús
Escrito por Inmaculada Yáñez, A.C.I. (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1979).
«Se dejaban tomar por las manos de la madre, seguras y acariciadoras, y emprendían el camino hacia la ermita de Pedro Abad. Doña Rafaela y sus dos hijas, Dolores y Rafaela, se detenían contemplando al Cristo y a la Virgen Dolorosa. La madre se inclinaba hacia las niñas para iniciarlas en un diálogo con Dios. «Mirad al Señor, hijitas». De los labios de la madre escucharon por primera vez las dos hermanas un relato, simplificado pero cordial, de la ocurrido en el Gólgota. Doña Rafaela trataba de explicarles algo enorme, pero tan humano como el dolor de una madre.
Doña Rafaela comprendía muy bien el dolor de la Madre de los Dolores, pero no le venían fáciles las palabras al hablar de esto a sus hijas, tan pequeñas todavía; y entonces les repetía que miraran al Cristo y a la Virgen; eso simple-mente: que los miraran. Y las dos niñas se acostumbraron a mirar, a mirar con mucho amor, a contemplar. Corrieron los años. Crecían Dolores y Rafaela. Ahora comenzaban a comprender por qué lloraba la Virgen. Al mirar su imagen y la del Cristo sentían la urgencia de entregar corazón y vida a un amor exigente. Al contemplar el Corazón abierto, iban entrando por el camino de un amor universal, que compartirían con muchas personas contagiadas por su especial estilo de «MIRAR» y «CONTEMPLAR»».
Palabras a Dios y a los hombres
EL titulo de este libro – Palabras a Dios y a los hombres nos situa desde el principio en su ancho y profundo contenido. Rafaela Maria Porras Ayllón, santa y fundadora, se comunicó mucho con los hombres y, sobre todo, con Dios. Sus cartas se conservan a millares. Estamos ante una selección amplia en la que, con verdadera fidelidad. se ponen de manifiesto las distintas etapas de su itinerario, las variadísimas facetas de su rica personalidad.
Rafaela Maria vivió intensamente. Su misión al frente del Instituto de Esclavas del Sagrado Corazón la puso en trance de dificultades y tropiezos, de sinsabores y alegrias. La lanzó también al mar de complejas relaciones interpersonales, al dolor y a la gloria de la convivencia entre los hombres. Como en un reportaje directo y vivo, todo ello aparece en sus escritos. La autora de esta colección no ha caido en la ingenuidad de seleccionar lo que, en una visión estrecha, pudiera parecer más «edificante». Los 690 números del epistolario relatan las incidencias de una auténtica aventura humana que culmina en una santidad poco co-mún. «Me pregunto —dice Martin Descalzo en su prólogo- si los españoles, incluso si las mismas Esclavas, han medido toda la bondura de este pozo misterioso que es el alma de Santa Rafaela, la intensidad de este testigo de Dios que hemos tenido casi a nuestro lado, con calidades —y pido perdón si alguien lo encuentra exagerado— que la sitúan muy a gusto al lado de Teresa de Jesús o de Catalina de Siena…»
El lector hará bien en afrontar la lectura de estos escritos situándolos en el contexto histórico de Santa Rafaela Ma-ría. Vistos en tal perspectiva, si bien algunos de sus planteamientos y expresiones llevan marcada la huella del pensamiento y la espiritualidad del siglo XIX, son muchos más los temas y los puntos de vista en que ella se anticipa a su tiempo, en que habla —o mejor, escri-be— en un lenguaje que podríamos calificar de posconciliar.
La joya del libro se encuentra, quizá, en las páginas finales, dedicadas a la transcripción integra de los escritos espirituales de la Santa. Sin la categoría de un tratado ascético-místico, estos sencillos apuntes, tomados al calor de sus conversaciones con Dios, nos introducen en la tierra sagrada de un encuentro. Pero, en rigor —de nuevo habla Martín Descalzo—, «todas las páginas de este volumen son igualmente sagradas. Entre en ellas el lector con amor y temblor; entre con alegría, porque toda santidad dilata el alma, incluso las de los mediocres que desde lejos la contem-plamos; entre con esperanza, repitiéndo-se aquello que Santa Rafaela sintió tantas veces al pisar las calles de Roma: Lo que estos hicieron, ¿por qué yo no?
Pero entre, sobre todo, con agradecimiento: Dios ha puesto en la tierra a sus santos para que nos despierten a ese cristiano dormido, a ese santo dormido que todos tenemos en nuestro interior».